Ficheros Del Olvido

Publicado noviembre 9, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios, símbolos, Vida

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No entendió lo que pasaba. Sentía como si le hubieran pegado un puñetazo en el estómago. Esa misma sensación que se da cuando pensamos que no podemos enderezarnos del todo, porque vomitaremos todo lo que llevamos dentro, y además duele. Era algo parecido a eso. Aún se preguntaba por qué vino aquí, a hacer eso que debía hacer, si ya de seguro supuso de antemano que esto iba a pasar.

Nunca es fácil enfrentarse con nuestros demonios. O mejor dicho, es tan difícil como nosotros busquemos ponerlo. Ni era la primera vez que lo hacía ni sería la última.
Su demonio, esta vez, era un mirlo. Sí, un inocente e inofensivo pájaro, de aspecto agradable y por lo que parece, alegre, aunque de bastante mayor tamaño que lo normal, y con el pico más desarrollado.
El problema – pensó – es que, como siempre, nada es lo que realmente es. La gente no se suele dar cuenta es que los mirlos y los cuervos se parecen, y la verdad, se planteó que éste fuera uno de esas aves de carroña disfrazada. A fin de cuentas la naturaleza ya se la había jugado varias veces
Pero hay que admitir que lo tenía fácil, siendo sinceros. Arco, escopeta, pistola, lanza y ballesta. Era imposible fallar. O no. Hacía tiempo que el término imposible empezó a dejar de tener significado cuando tenía que ver con que algo saliera mal (y muy pocas, pero significativas, en cuanto a la bonanza).
Siempre tuvo la sensación de que la suerte no le bendecía. Se planteaba en su cabeza: “poniéndonos estadísticos, tengo un 2% aproximado de no conseguir darle”. Sabía, a ciencia cierta, que si existía ese porcentaje de error, no acertaría, y el pájaro acabaría atacándole.

Y sucedió de extraña forma. Las armas fueron cayendo una a una. La escopeta no disparaba cartuchos de perdigones, de alguna forma, el pájaro los tornó fraudulentos, al igual que las balas de pistola. El arco y la ballesta eran muy imprecisos por el fuerte viento que de un momento a otro acaeció, y fue cuestión de tiempo que se acabaran las flechas. Pero quedaba una última oportunidad, la lanza.
Tras unos rápidos y elegantes movimientos, la lanza rozó al pájaro, lo suficiente como para herirlo superficialmente. Tras sentir una punzada, echó un ligero vistazo a su brazo. El final del ala derecha del águila que llevaba tatuada en la espalda y parte de los hombros asomaban bajo la manga, y justo en una de las plumas de tinta pudo ver un corte, sin duda echo por el animal. Brotaba sangre, más roja que el color verdoso habitual, y respiró aliviado. Aunque de un momento a otro, el animal se elevó hasta una considerable altura, y emprendió una brutal caída que finiquitó en su estómago, para luego irse, esperando encontrarse con él otra vez.

En el estado que se encontraba le costó enfocar la visión, pero pudo hacerlo lo suficiente para darse cuenta de que los ojos del pájaro eran puro ámbar. Ese era el rasgo, el que siempre se había repetido.

Enfrentar los temores, los miedos y los sufrimientos nunca fue fácil, lo sabía muy bien, pero no iba a dejar de intentarlo, como no lo había echo nunca. Sabía que merecía la pena, porque había alguien que siempre estaba con él y le daba fuerzas, como muchas veces y de otras muchas formas sentía que había estado. Ese, el alado, oscuro y magnífico acompañante de su espalda. Ese que en un futuro, se volvería real, de carne y hueso.

Evolucionismo Artístico

Publicado noviembre 9, 2009 por Juanjo
Categorías: Cine

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Viviendo en la época en la que, para bien o para mal nos ha tocado vivir, uno, como aficionado al arte (en mayor o menor extensión) se para apenado a pensar en las cosas que se ha perdido. Fases de la historia tan emocionantes como el auge artístico de Kubrick o las grandísimas obras de Ford Coppola en el cine, el surrealismo e ingenio practicamente post-humano de Dalí, o el movimiento grunge en la Seattle de los noventa acompañado de la evolución del rock y del metal hacen pensar hacia dónde se moverá ahora el mundo, artísticamente hablando.

En fin, poniéndonos en situación, hoy hablaremos de una película que, desde mi punto de vista, ha roto moldes (y va a crear algunos nuevos): Distrito 9.

Desde el momento en que tuve la oportunidad de disfrutar del teaser trailer me di cuenta de que lo que venía tenía pinta de ser muy interesante.
El argumento se localiza en una situación que se desarrolla en nuestro supuesto planeta treinta años antes, y lo que eso supondrá. Una nave extraterrestre se asienta en el aire sobre la ciudad de, pese a lo que cabe esperar, Johannesburgo, en Sudáfrica. Sin noticias de que pase nada en la construcción volante, el humano en su incansable impulso por forzar y saquear, decide entrar a la nave por la fuerza, para encontrarse dentro una raza de alienígenas enfermos y desnutridos, que requieres de atención médica. De esa forma, los humanos y los “bichos”, conviven cierto tiempo hasta que el gobierno decide meterlos en un barrio marginal: el Distrito 9.
Más adelante, Wikus Van De Merwe, protagonista del film, es encargado por una empresa, a dirigir una operación para trasladar a los extraterrestres. Y ahí comienza el desarrollo de la historia, que no desvelaré por si alguien no la ha visto y tiene intención.

Cinematográficamente, la belleza de la cinta es notable. Todo se plantea en base a un documental que narra la historia de Wikus, en el que se nos va contando la historia y la situación derivada del Distrito 9 por medio de entrevistas a familiares y amigos, mientras que a la vez, vemos escenas fuera del documental, con un ritmo bastante rápido, que hace que sin darte cuenta te veas en la historia pidiendo el siguiente paso.
Hay una variación bastante aceptable de la fotografía, y de los recursos que presenta: mientras que en momentos la cámara se porta al hombro del supuesto reportero (aportando naturalidad, un punto de vista en primera persona y cierto nerviosismo), se alterna con planos fijos, o en movimiento, cambiando a escenas más vistosas y amplias en momentos de acción. El trabajo de escenario es genial, viéndonos en medio de un campo de concentración con chabolas y basura, y en general, en la ciudad sudafricana, mezclado con un diseño que nos recuerda que estamos ante una película de ciencia-ficción, aunque a veces, por su elegancia y metáfora, cualquiera lo diría.

Porque en parte, la importancia de Distrito 9 en el mundo del cine está en que, siendo ciudadanos informados y cabales, podremos darnos cuenta de que si se presentara la situación, es casi seguro que ocurriría así. Simplemente los “falsos” comentarios de la gente en las entrevistas del ficticio documental (“si fueran de aquí a lo mejor lo soportaría, pero tío, son de otro planeta”), o la forma que tiene el brazo armado de tratar a la raza, puede llegar a ponernos los pelos de punta, al extrapolarlos a otras situaciones, como cualquier genocidio.

Por supuesto, no es una soberana obra del séptimo arte (a veces adolece faltas de fuerza en el guión que, pese a ser muy profundo, presenta un planteamiento que bien merecería prestar atención a temas que la película nos ofrece, aunque no aborda del todo), pero lo que es seguro es que estamos ante algo fresco dentro del cine, y sobre todo de la ciencia-ficción. Distrito 9 embellece el género, dándole seriedad y realismo, y, aunque tiene ciertos puntos negativos, merece ser recordada sobre muchas de sus compañeras de año. Soy de los que piensa que ya no se hace nada como antes (básicamente porque el mundo parece que se está volviendo light… Prometo luchar contra eso xD), pero sin duda, se siguen dando pasos adelante. [7,7/10]

P.D: No soy dado a hacer críticas tan directamente, pero sinceramente, creo que ésta se lo merece. Lo bueno del cine es que la magia a veces no está solamente en las obras cumbres, sino, como en este caso, en producciones y direcciones nóveles, como es el caso. En fin, un saludo para todos (en especial a Abel, que me dice que le molan mis análisis, ¡gracias por eso!), espero que haya gustado y sobre todo que vean o hayan visto la película. ¡Hasta pronto!

De simbolización y publicidad

Publicado mayo 27, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios, símbolos

Es indiscutible que hoy en día vivimos en una sociedad que, de alguna forma, está guiada por imágenes. Lo más sorprendente es que la cosa no ha quedado ahí. Se ha ido más allá. Y es donde entra en juego la marca de la manzanita, Apple.

¿Qué ha hecho Apple para llegar a ser tan venerada dentro del mundo informático y, en general, de aficionados a la electrónica?

Apple ha jugado como ninguna otra compañía, y lo ha hecho poco a poco, ganando adeptos a base de méritos, como si del boca a boca del sector hablásemos. Ha creado una religión, tal vez sin quererlo, tal vez queriéndolo, inteligentemente.
Desvinculándose desde el principio de la informática “vulgar”, la compañía de Cupertino enfocó su mercado a algo más, aunque ello repercutiese en el precio de sus productos. Ofrecían (y ofrecen) calidad, efectividad y diseño, pero, por supuesto, previo reembolso. Tanto es así, que tiempo atrás (hoy la diferencia económica es prácticamente inexistente con la competencia), los productos que lucían la conocida manzana mordida eran considerados exclusivos, dirigidos a gente pudiente, o a verdaderos profesionales.
Así podemos ver que en prácticamente en todas las puntas de la profesionalidad se encuentran Mac’s: diseño digital, publicidad, edición de video, edición de sonido, etc. Suponen lo mejor, llevan asociada la imagen de lo mejor, de la calidad, y asociada al estilo.

Justo en cuanto a imagen es a lo que quisiera referirme. Y es ahí en lo que el producto Apple evoluciona.

La publicidad ha cambiado. Los publicistas inteligentes han pasado de mostrarnos las ventajas de su producto, enumerándolas y dejándonos claro por qué razones son mejores que las de la competencia, a mostrarnos sensaciones, emociones.
Porque ya no consiste en que el cliente sea atraído a la tienda a comprar, consiste en que, después de comprar, el cliente se sienta orgulloso de lo que ha hecho. Que sienta, y no tanto que observe y experimente pragmáticamente. El asunto aquí es que Apple ya hacía esto en la década de los noventa, un anuncio de ordenadores en los que no hay ni un ordenador.

He ahí el paso al símbolo, el paso de lo material a lo “falsamente” espiritual, donde, sin darnos del todo cuenta, compramos sensaciones, más que productos.

Y así es como este símbolo, , se convierte en simbología pop, e incluye dentro de sí sensaciones, pertenencia, calidad, y elitismo. Los lleve realmente o no.

Entonces, ¿qué podemos concluir de la empresa y sus gadgets? Yo concluyo, personalmente, que la calidad está ahí, porque no viene sólo de un bando, sino de varios. Y aunque el “embrujo manzanero” esté presente, cegando al usuario mackero, algo es seguro: aunque el salto cualitativo no sea tan inmenso como a veces se hace ver, lo hay, y la experiencia de uso lo merece.

P.D.: La esencia del tema sobre publicidad está sacada de este genial video en Reflexiones de Repronto, y del blog Tabula Rasa el tema de Apple.
P.P.D: Escrito en un MacBook xD.

Luminancia

Publicado mayo 19, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios, Vida

     El sol me da en la cara. Levando la mirada, buscando algo que tal vez ni yo sepa qué es, y noto las gotas de sudor cayéndome por las sienes.

     Encima, absolutamente nada. Pura inmensidad, que me llena de congoja, acompañada de luz y un azul que se pierde en el tiempo. Durante un momento me pregunto qué importancia podemos tener, perdidos en medio de un universo sin fin, que posiblemente nunca entenderemos. Milésimas, no, millonésimas parte de un sistema, que escapa al entendimiento.

     Debajo, nada. Arena, que comienza a caldearse a una velocidad vertiginosa, y quema mis descalzos pies. Me planteo cuántos granos habrán, y, sobre todo, si realmente valgo más que un puñado de ellos. Lo cierto es que si es así, tal vez nunca lo sepa. Pero, como de casualidad, me doy cuenta de que estaba equivocado, sí que hay algo entre la arena. Algo que jamás pensé que pudiera estar aquí, y que durante un instante, dudo en coger, superando el miedo al segundo.

     Una roca, pero no una cualquiera. Produjo en mí una sensación que jamás había sentido. Era puro hielo, pero desprendía un calor reconfortante. No pude entenderlo. ¿Qué hacía allí, a mi lado, perdido en medio de la “nada”? ¿Estaba destinado a encontrarla? Y, como atravesado por un rayo, me di cuenta. Volví a alzar la vista hasta el espacio, y lo vi. Un haz azul partió el cielo en dos. ¡Era un trozo de cometa!

Muchas veces, parece que generar obras medianamente artísticas depende del estado de ánimo. Yo pienso que, si por lo menos queremos que trasmitan algo de verdad, es cierto. Porque los textos, las canciones, las pinturas o cualquier tipo de expresión de arte, cuando van cargados de emoción, de alguna forma irradian luz, y se sienten dentro.

 
Si por algo fueron famosos fue por transmitir y evocar, y así prácticamente toda su discografía sirve como ejemplo.

Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
They slither while they pass, they slip away across the universe
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my open mind,
Possessing and caressing me.

P.D.: Pido perdón por la eternidad que tardé en poner la siguiente entrada, pero, sinceramente, estaba en sequía xD. Y a la vez doy las gracias a lo que y a la persona que han evocado este delirio (^^). La próxima con suerte no tardará mucho en aparecer, básicamente ya está escrita xD, e irá sobre la publicidad, y de Apple. Espero que haya gustado y ¡hasta pronto!

De ironías y lógica

Publicado mayo 6, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios

Evolucionamos, estamos constantemente cambiando, pero, de alguna forma, nuestra vida acaba basada en algo que nos llama la atención en un momento concreto. Puede resultar hasta macabro.

  Creo no ser el único que durante su vida ha querido ser cientos de cosas. Pasé la infancia convencido de convertirme en piloto de aviones. Continué creciendo y por mi mente pasaron muchas profesiones: historiador, arqueólogo, mecánico, informático, músico, ¡hasta físico quise ser! En fin, por vicisitudes de un más que caprichoso destino, aquí estoy, y seguro que gracias a él estarán leyendo estas lineas, porque a fin de cuentas, así han sido las cosas.

  Pero las preferencias cambian, y además con una facilidad pasmosa. Basta un detalle. Una figura para nosotros respetable que muestre cierta característica. Alguien a quien apreciamos que demuestre interés por algo que, de primeras, no nos gusta. Prejuicios que, con una valentía reseñable, derribemos. Basta que abramos los ojos. Basta que maduremos, para que algo cambie dentro de nosotros, apenas queriéndolo. Y, visto así, es la historia de mi vida. La de la mía y la de todos. Porque, de alguna forma, nada es tan sencillo, ni tan superficial, y, por supuesto, una cosa nunca quita la otra.

Así se nos presentan miles de encrucijadas. Pero, viéndonos en esta situación, ¿en qué podemos confiar? ¿Deberíamos confiar en lo que en ese momento son nuestros gustos o preferencias? ¿Los mismos que en un tiempo pueden cambiar radicalmente? No tengo la respuesta. Somos, irónicamente, seres ilógicos que pretenden seguir la más recta de las lógicas.

Pero algo puedo imaginar, o en algo puedo creer. En que por lo menos sabemos cómo guiar adecuadamente lo que hacemos, y si, ustedes, lectores, son de algún modo como yo, cuestionadores natos y algo indecisos, será a lo poco a lo que, en época de dudas, podremos firmemente agarrarnos.

Y como, simplemente, me hace feliz (xD) dejo aquí esta pedazo de canción, que, en lo que de momento es mi corta vida, considero la mejor que he escuchado, del mejor disco que he escuchado (probablemente acabe en “Genialidades”). Aunque a saber lo que me deparará el tiempo… Más bien lo que nos deparará a todos.

P.D: Entrada algo más ligera y menos simbólica que lo que venía a ser la dinámica actual, pero no quisiera convertir el blog en un libro de relatos xD, a fin de cuentas se pueden expresar emociones y pensamientos de muchas formas, y la naturalidad es una de ellas. Espero que haya gustado, haya hecho pensar, y ¡hasta pronto!

Abismo Rebosante

Publicado mayo 6, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios

     Es algo así como un cuento. Un relato de seres vacíos, donde la mayoría viven enganchados en carriles, sin voluntad o iniciativa, movidos por una energía que no saben de donde viene, ni importa. El tiempo, el ansia, los falsos horizontes, el orgullo… Nadie sabe cómo llegaron a ese punto. 

     Ahora los cubre una densa capa de metal, aparentemente brillante, y cerrada. Realmente no se sabe lo que hay dentro, nadie ha conseguido verlo, excepto algunos pocos que afirman que al abrirse el metal, a veces hay dentro una persona. Otras no.  
     Y tal como están, rebozados en una armadura sellada y absoluta, no pueden ver a nadie. No imaginan que hay nadie más.

     Así perpetúa el espíritu, espíritu de dualismo, de dobles caras, de cuerpos huecos. Un mundo donde pocas cosas son lo que parecen, donde se vive detrás de puertas, sin dejar ver nunca lo que hay más allá, lo que hay en las profundidades. 

     Por eso se dice, sin finalidad alguna, que serán valientes los que exploren los abismos, y valientes desafortunados los que lo hagan y no encuentren nada, porque a fin de cuentas, sólo ellos serán los que no estén recubiertos de metal y sigan siendo personas.

     Aún así, siempre habrá para algunos esperanza y confianza. Esperanza en que el ciego vea, en que el haya una persona dentro de la capa metálica, y confianza en que la luz nos bañe a todos por igual, y nos haga abrir los ojos al unísono.

Como si fuera un cuento, aunque, de alguna forma, no lo es.


De regalo, una muy buena canción, Dark/Light, del último disco de John Frusciante, The Empyrean, que además viene al significado de la entrada xD. Muy inspiradora, y emocional, como toda su música.

¡Saludos y hasta pronto!

Love Actually

Publicado mayo 6, 2009 por Juanjo
Categorías: Cine

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“Love, Actually, is all around” 

     Peculiar tema dentro del registro de Delirio Filosófico. Y todo viene por una película que no esperaba ver y, sobre todo, no que fuese, a su modo y dentro de su estilo, tan buena: Love Actually.

     Uno de los puntos fuertes de Love Actually está en la recopilación que hace. Muestra el fenómeno no fundamentado, inexplicado y desconocido (xD) que llamamos amor desde muchas perspectivas posibles del día a día: la pareja que acaba de casarse y flota en nubes de algodón de azúcar, ese hombre que hace poco perdió a su esposa y puede ver más claramente que nunca cuán grande fue su amor hacia ella, una pareja madura con peligros de infidelidad, el chico enamorado de la novia de su mejor amigo a la que evita para no meterse entre ellos, un primer ministro que se deja absorber por una secretaria simpática, patosa y regordeta, dos personas que ni hablan el mismo idioma, un niño y su amor infantil, y más que posiblemente me dejo.

     Todo esto, acompañado de un sutil y elegante humor propio de la isla británica, unos actores más que dignos, y un sentimiento de calidez y cercanía hacen de Love Actually, desde mi punto de vista, tal vez la mejor comedia romántica que haya visto, a bastante distancia de todas las demás.

 


Esta es la escena del chico enamorado de la mujer de su mejor amigo, genial (subid un poco el volumen)

 

     Pero no vamos a quedarnos ahí, a fin de cuentas estamos para ir más allá. Si hay algo que saco de esta cinta es que sí, el amor está en todas partes, y de todas las formas posibles. Tal vez no el amor romántico, tal vez simplemente el amor filial, o paternal (en algunos casos el ególatra), pero está, y es lo que nos hace fluir con más o menos intensidad en la vida.

     Mis (cortas aún) experiencias me dicen que, gracias al amor, he tenido mis mejores sensaciones, emociones y sentimientos, …y también las peores. Eso me hace pararme a pensar cómo algo tan efímero, simple y, a su vez, complejo, puede influir en nosotros con tal potencia, haciéndonos reír, llorar, ilusionarnos, querer, y sufrir. ¿No es increíble? Tal vez por eso sea una de las cosas más apasionantes del mundo, por la esencia, la conexión y esa intensidad que prácticamente nada más puede aportarnos, excepto las personas.

P.D.: Antes que nada, creo que tengo que pedirte perdón xD, porque me hablaste de esta película hace mucho, y no la vi, aunque me gustó mucho el video de “en navidad se dice la verdad”. Así que gracias, fuiste un paso por delante. En fin, otra película que les recomiendo, para pasar un buen rato y dejarse llevar. Espero que les haya gustado, y hasta la pronto. ¡Saludos!

Símbolos

Publicado abril 14, 2009 por Juanjo
Categorías: Delirios

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   Una vez tuve un sueño. Iba caminando desconcertado por un pasillo, y me di cuenta de algo: no tenía puertas. En lugar de eso, había unas pocas ventanas, que además, al mirar por ellas, parecían a una altura fuera de la vista del hombre. Pude apreciar algo más: no había salida, y pese a que mi mente me decía que debía hacerlo, no quería lanzarme. Como un monstruo poseído por la ira, me descargué a cabezazos con la pared. Notaba las gotas de sangre resbalar por mi cara, incluso podía saborear su ferroso gusto, justo en el momento en el que me percaté de que caía en picado con un peso inusitado, sin solución posible. 

   La caída fue una experiencia placentera, a fin de cuentas ahí sí que nada podía salir mal. Hasta llegar al suelo, lógicamente. 
Por mi alrededor pasaron centelleando rostros conocidos: amigos, familiares, amores y compañeros, que al desaparecer dejaron un brillo ecléctico, y me hicieron cerrar los ojos.  
- Ha pasado. Eso fue lo más que pude rescatar de aquel cúmulo de sonidos casi irreconocible, información que además encontré del todo fútil, de primeras.
Entonces, dentro de la penumbra de mis párpados, como si de huellas fotográficas se tratase pude ver un reloj, un pan, un libro y un líquido rojo que reconocí como sangre.

   El golpe era inminente, pero de repente, un águila de un color negro que devoraba la luz, descendió repudiada por el cielo a una velocidad asombrosa y me agarró por el dedo anular. Aunque había recibido parte del golpe, el ave celestial consiguió rescatarme, aún notando un brazo dislocado, y sangre saliendo de mi boca. 

   Finalmente, me encontré vagando en pleno mar, rodeado de agua, sólo que no era salada. Inexplicablemente me embargó un sentimiento pleno de esperanza, que, automáticamente, produjo que brotaran de mi ombligo miles de ramas, confeccionando un impresionante avión clásico. Un soplo feroz de aire me proporcionó un rápido vuelo, que me hacía ascender sin rumbo ni final posible.    A lo lejos, a mi pesar, se encontraba aquel edificio, que se perdía en la inmensidad, y al que parecía dirigirme nuevamente sin opción.

P.D.: Largo tiempo sin actualizar, tal vez gracias a una agitada, en el buen sentido de la palabra, semana santa. En fin, he aquí. Muchos sentimientos y hechos, y poca explicación. Interpretación a gusto del consumidor, en parte es lo bueno de los símbolos, y qué mejor forma de exponerlos que por medio de un sueño (que por cierto, nunca ha ocurrido xD), recurso simbólico por excelencia. ¡Un saludo, hasta pronto!

Genialidades – Watchmen

Publicado febrero 27, 2009 por Juanjo
Categorías: Genialidades

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Hay un dicho popular que dice que una de cada mil personas tiene talento creativo. También dice que, dentro de ese grupo de creativos, sólo una de cada diez mil puede crear algo que nadie puede, único, y emocionar, sorprender y asombrar. De eso va esta serie de entradas, de esas creaciones que sorprenden, que son lo mejor en su campo, o simplemente que son tan rematadamente originales y únicas que por más que lo pensamos no se nos ocurre cómo crear algo semejante. Hoy empezamos en el mundo del cómic, y la obra es Watchmen.

Por orden: Especto de Seda, Dr. Manhattan, Búho Nocturno II, El Comediante, Ozimandias y Rorschach.

Por orden: Especto de Seda, Dr. Manhattan, Búho Nocturno II, El Comediante, Ozimandias y Rorschach.

Watchmen, novela gráfica del guionista Alan Moore (V de Vendetta, From Hell, La Cosa del Pantano) y el dibujante David Gibbons (Superman, Batman, Linterna Verde, etc) cogió a todo el mundo del cómic por sorpresa en 1986. La creación de Moore y Gibbons iba más allá, rompía las barreras de la historieta de super-héroes, añadiéndole algo que hasta el momento no se había visto nunca: humanidad, oscuridad, tragedia, realismo, dureza, profundidad, mensaje, transcendencia y un larguísimo etcétera de características más propias del género literario que del cómic, razones que posteriormente impulsarían el género de “novela gráfica”. La importancia de Watchmen es tal dentro de este género que es el único cómic que se encuentra dentro de la lista de las 100 mejores novelas del siglo XX.

La trama de la novela se sitúa en Estados Unidos, años 80 (exactamente 1985), en una realidad alternativa en la que Nixon gobierna y la nación está sumida en plena Guerra Fría a punto de desencadenar una batalla nuclear con la URSS. La única diferencia con la realidad es la presencia de “super-héroes”, dicho así porque ninguno de ellos tiene poderes especiales ni nada por el estilo, simplemente hacen el trabajo que los policías no quieren hacer. A raíz de un grupo de héroes cerca de 20 años antes, llamados “Minutemen”, surgen los protagonistas de la historia, seis héroes retirados (en este grupo uno de ellos sí que tiene superpoderes, Jon, el doctor Manhattan, por un experimento físico que desintegró su cuerpo, y le confirió una existencia trascendente, fuera de las medidas del tiempo y la materia).

La historia comienza con el asesinato de uno de ellos, a lo que, dada la impopularidad de estos “vigilantes” a partir de una ley impuesta por el gobierno que ilegalizaba a los super-héroes y sus prácticas, nadie da demasiada importancia. Pero uno de ellos investiga, Rorschach (el de la derecha del todo de la foto), dando con algo que jamás hubiese pensado (y que no voy a desvelar para no destripar nada xD): una auténtica amenaza, o una “lección a la humanidad”, creada a partir de los delirios de grandeza, del “fin que justifica los medios”, del hombre que se cree más que eso, pero en absoluto lo es.

Les recomiendo muchísimo que lo lean (son doce tomos de 30 páginas más o menos), la verdad que es algo que nadie se espera al leer una historia de héroes, y si no, siempre pueden esperar a la semana que viene e ir a ver la película al cine xD, aunque como siempre, no será lo mismo xD. Les dejo el trailer de la peli:

Final del primer “Genialidades”, no se si con éxito o no xD. Si quieren, pueden recomendarme qué género (cine, música, arte, videojuegos, manga, literatura, etc.) pillar para la próxima entrada de este tipo, aunque tampoco sé cuando será xD. Simplemente espero que haya gustado, y, ¡hasta la próxima, lectores!.

Wall·E, o de como una gran película puede disfrazarse de cine infantil

Publicado febrero 26, 2009 por Juanjo
Categorías: Cine

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¿Qué tienen en común Isaac Assimov, Arthur C. Clark, Richard Matheson y Ray Bradbury? Además de que todos escribían ciencia-ficción, pues Wall·E.

No creo que ningún aficionado al género se espere ver una comunión directa entre temas de rebelión mecánica, soledad al más puro estilo “Soy Leyenda”, ordenadores disfuncionales y una larga lista en lo que, para mí, ha sido un genial homenaje a todo el universo de la ciencia-ficción.

Así es Wall·E, una película del todo inesperada. Jamás llegué a pensar que Pixar llegaría a crear una obra así de buena a la altura de otras muchas películas, básicamente porque la factoría estaba totalmente catalogada, almenos desde mi punto de vista, como infantil. Tal vez no tanto infantil, pero sí cine para entretener niños y masas. En este caso desborda, Wall·E se rebosa de su “continente”, apareciendo como una cinta cargada de miles de mensajes, muchos de ellos ciertos, y muchos de ellos potencias de algunos ya existentes.

Prácticamente todo es genial: una ambientación totalmente propia de una distopía (¡Dios, una distopía en una película infantil!), que encima ha quedado estupenda, un mundo futurístico y robótico perfecto e “ideal” (si por ideal se considera a gordos postrados en sillones dirigibles [volvemos a la distopía]), y unos personajes dignos de sentirlos y emocionarlos con ellos. Sí, porque Wall·E y EVA no dicen más que sus nombres en la película, pero no hace falta más para ponernos el vello de punta. Un simple levantar de ojo mecánico, o el cambio de forma en el LED visor de EVA sirve para transmitirnos más que Silvester Stalone en toda su carrera cinematográfica.

Una sorpresa, sin duda alguna. Una joya del género futurístico, y un desarrollo y final para nada despreciable. Mención especial a la secuencia de los créditos de final, que son irónicamente poéticos.

En fin, obra reseñable de la era digital moderna (animación espectacular, casi perfecta), imprescindible, y con miles de mensajes que dejaré que descubran por ustedes mismos o comentar en la zona de comentarios, siendo redundante (xD).


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